Desde mi voluntariado en Sintiendo el Sur con las Misioneras Dominicas del Rosario
viernes, 17 de octubre de 2014
Visitas a las Comunidades lejanas
Estuvimos en las comunidades de La Calera y Nuevo Progreso. Salimos por la tarde para que pudieran acompañarnos los de directiva. Hacia mucho y amenazaba lluvia temprana. En el coche llevamos una plástico grande para poder protegernos de la lluvia. Cuando terminamos la primera comunidad vimos que hacia donde nos dirigíamos el cielo estaba muy nublado y pensé que nos iba a llover seguro. Según íbamos se empeoraba el recorrido por las subidas y bajas que había en el camino que hacían a Don Vilo parar el carro, poner primera y la atracción a las cuatro ruedas. Luci y yo empezamos a asustarnos y yo a reírme de miedo y pensar en que aventura les he metido. Incluso llegue a pensar que íbamos a pinchar y dormir en algún cobijo.
Pasamos lo que aquí se llama una quebrada que es un riachuelo que en época de lluvia se llenan y no se puede pasar. El traqueteo del carro en los estrechos caminos que en alguna ocasión tenían a un lado un desnivel considerable aumentaba el riesgo y Luci hacia exclamaba: Virgen Santísima con su voz característica. Era como ir por un sendero de montaña en coche.
Solo pensar que por ahí pasan los becados a diario me conmocionaba. Y luego teníamos que volver... Se nos hizo eterno. Me extraño el ver allí una moto-taxi y es que era por donde íbamos a volver que es mejor camino.
Llegamos a la casa y estaban el padre y el becado. Normalmente hablamos con la madre y estaba en una consulta médica en El Triunfo por lo que después de hacer unas fotos y hablar unos diez minutos nos volvimos y NO LLOVIÓ NI A LA VUELTA... ..........................................................................................................................................................................................................................................................................................................
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