domingo, 2 de noviembre de 2014

No se puede despistar uno ni un segundo - ni pensar mal de nadie por si te equivocas...

El relato que cuento más abajo lo escribí el sábado. Hoy domingo por la tarde ha aparecido la tablet en la capilla donde la debí dejar en el barullo que tuve durante la mañana antes de fumigar. Ha resultado ser lo que me pensaba Jose Ignacio.

"Hoy me ha desaparecido la tablet que nos regalaron por Reyes Miguel y Maria Helena. Después de 30 minutos de fumigar el cuarto para matar a todos los mosquitos (por la noche estuve despierta mucho tiempo por un mosquito que creo que era el gigante que vi en el cuarto de baño), he procedido a su ventilación abriendo la puerta del jardín. En la puerta suelo tener como cortina la mosquitera para que no se metan los mosquitos si la abro... He cruzado el patio para ir a la Biblioteca suponiendo que no entraría nadie y que yo podría controlar quien andaba por el patio. Pues bien en un momento dado me he dado cuenta que había alguien alli y he salido, estaba una madre con 2 hijos y otra chica que habían ido a entregar las notas. Me las han entregado y se han ido. Cuando he entrado en el cuarto no estaba la tablet. Ha debido de entrar alguien sin darme cuenta. Menudo despiste...