Desde mi voluntariado en Sintiendo el Sur con las Misioneras Dominicas del Rosario
sábado, 8 de noviembre de 2014
Entre los libros
Entre los libros que he metido en la base de datos esta la carta del jefe Seattle, muchos de vosotros ya sabéis de lo que habla pero por si alguno quiere recordarla...
Y para los que no tienen internet resumo
En 1854, el presidente de los Estados Unidos hizo la propuesta de comprar gran parte de sus tierras a una tribu india...
¿Cómo se puede comprar o vender el firmamento, ni aun el calor de la tierra? Dicha idea nos es desconocida. Si no somos dueños de la frescura del aire ni del fulgor de las aguas,
¿cómo podrían Uds. comprarlos?
El aire tiene un valor inestimable para el piel roja, ya que todos los seres comparten un mismo aliento, la bestia, el árbol, el hombre, todos respiramos el mismo aire. El hombre blanco no parece consciente del aire que respira;
El hombre no tejió la trama de la vida; él es sólo un hilo. Lo que hace con la trama se lo hace a sí mismo.
Ni siquiera el hombre blanco, cuyo Dios pasea y habla con él de amigo a amigo, queda exento del destino común Después de todo quizás seamos hermanos. Ya veremos Sabemos una cosa que quizá el hombre blanco descubra un día: nuestro Dios es el mismo Dios. Uds. pueden pensar ahora que él les pertenece, lo mismo que desean que nuestras tierras les pertenezcan, pero no es así. Él es el Dios de los hombres y su compasión se comparte por igual entre el piel roja y el hombre blanco. Esta tierra tiene un valor inestimable para Él y si se daña se provocaría la ira del Creador.
Si les vendemos la tierra deben recordar que es sagrada y deben enseñar a sus hijos que es sagrada y que cada reflejo fantasmagórico en las claras aguas de los lagos cuenta los sucesos y memorias de las vidas de nuestras gentes. El murmullo del agua es la voz del padre de mi padre.
etc.. etc..
Y AHORA PENSEMOS EN EL CANAL DE ISABEL II...